Luisa Cuesta me ha vuelto a sorprender con otra de sus historias. Basada en un hecho que yo mismo le conté, ella ha cogido la esencia y como sólo sabe hacer…. la ha transformado en esta maravilla
Disfrutad !!
HISTORIAS DE VALIENTES
¿Cuántas veces hemos dejado de hacer algo por miedo? ¿Cuántas veces tras una experiencia negativa hemos dejado de hacer algo que nos gustaba por miedo?
¿Cuántos revolcones bajo el agua con la incertidumbre de volver a ver el cielo? ¿Cuántas magulladuras y golpes con la incredulidad de que sólo sea “eso”? ¿Cuántas sensaciones de impotencia y pequeñez ante la magnitud de lo que se avecina? ¿Cuántos comentarios del tipo: ¡qué necesidad tengo yo de esto!(omito el taco…cada uno que ponga el suyo…)?¿Cuántos hemos pasado por una experiencia desagradable, por no decir casi jugandote la vida, por hacer algo que te gustaba? Y después de eso….cuánto tiempo ha pasado desde que habeis vuelto a repetir? En mi experiencia propia os diré que yo no he vuelto a repetir…todavía… ?
Pero ¿qué hay de malo en ello? Digo, en no repetir? Pues os lo diré… porque el miedo a una situación concreta, nos impide disfrutar de una experiencia general de aquello que nos gusta y nos aporta. No hay nada de malo en tener miedo. Gracias a él podemos aprender, incluso a ser conscientes de que apreciamos nuestra vida. Pero no debemos dejar que determine nuestros actos y fulmine nuestras inquietudes.
Hay que llevarse el miedo a tu terreno, aprender de él, sacarle partido y volver a enfrentarlo con nuevas armas para no repetir la parte negativa de la experiencia. Esto a veces lleva tiempo, pero eso es lo de menos… y el que es capaz de hacer todo esto, es un verdadero valiente. El que sopesa pros y contras y decide claudicar de la experiencia porque le compensa, es alguien coherente. Y el que se arriesga de nuevo sin aprender nada, un insensato…feliz..pero insensato. Cada uno que elija grupo….ninguno es malo, todo son opciones.
Por eso, para mi, el verdadero valor no se encuentra en los que arriesgan su vida sin límites (perfectamente loable por su parte). El verdadero valor, se encuentra en los que reconocen sus miedos y aprenden de ellos, sacándole partido a sus limitaciones y volviendo a enfrentarse a ello de nuevo, tomándose el tiempo que haga falta, sin complejos; los buguis no caducan, sólo te añoran…
Esto va dedicado a todos los valientes que asumen sus miedos, aprenden de ellos y los afrontan.
Dedicado a los que a pesar de escribir amenas historias sobre sus experiencias acuáticas “no tan buenas” lucharán porque siempre haya entre una y otra, miles de experiencias alucinantes por las que vale la pena meterse en el agua con un bugui. Dedicado a ellos!
Dedicado a ti…
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